Reticentes a creer, a entregarnos... piano, piano, no tengo fe, arrastrando con vidas paralelas sin saber nada el uno del otro, en el centro mismo del pecho donde se desgarra en trozos el alma previamente parcheada, en el fracaso está la piedra filosofal así nos da la mano la madurez que nos mantiene erguidos,
No sé de quién fue la culpa, el pesar insoportable que me arrastró a todos los vicios existentes, de esos que acortan la vida, ahora soy más fuerte y no quiero más de lo mismo, no me fio, soy menos bueno, más desconfiado, doy menos y exijo más, comparto menos abrigo en los inviernos solitarios.... la amistad es mejor apuesta más duradera... y menos inestable... giros y recovecos contínuos en busca de la emoción efímera... cazarecompensas de la felicidad...que nos prometieron...
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