Ah! que triste cuando casi alcanzando a rozar la meta... das la vuelta, cambias por completo de sentido y pierdes tu norte y lo conseguido, echas todo a perder, ¡qué lástima! Te vas, sin ni siquiera despedirte, una parte de tí piensa volver, pero ya no habrá nadie, pretendes abarcarlo todo sin que nada se te escape, la cobardía no abriga ni es buena consejera, hay que elegir y después ir a por ello, te pudo el despecho, y...¿sabes lo peor? te vas a arrepentir, eso nadie podrá cambiarlo, espero que al menos conforme tus decisiones venideras, reconoce lo que has aprendido de mi mano... y adios, es triste ver a gente que quieres errar y no poder abrir sus ojos, la experiencia se adquiere tropezando una y otra y otra vez más con esa puta piedra que no atiende a razones, y que puede con la voluntad...
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